La inteligencia artificial avanza a una velocidad brutal.
Los procesos cambian.
Las herramientas cambian.
Las expectativas cambian.
En muy poco tiempo, muchas empresas en Galicia y en el resto de España están viviendo transformaciones profundas en su forma de trabajar. Automatización, nuevas tecnologías, nuevos sistemas de gestión, nuevas competencias… Todo parece avanzar muy rápido. Sin embargo, hay algo que no cambia al mismo ritmo que la tecnología: las personas.
Este desfase entre el ritmo del cambio tecnológico y el ritmo humano está generando un fenómeno cada vez más habitual en las organizaciones: un miedo silencioso que rara vez se verbaliza, pero que está muy presente en los equipos.
Un miedo que suele expresarse internamente así:
"¿Estaré a la altura en esta nueva era de la inteligencia artificial?"
No siempre se dice en voz alta, pero se nota en el día a día. Se nota cuando una persona empieza a dudar más de sí misma. Cuando se sobrecarga de trabajo para demostrar que sigue siendo válida. Cuando evita cometer errores por miedo a ser juzgada. O cuando, directamente, se bloquea ante decisiones que antes tomaba con normalidad.
En muchas empresas, especialmente en las pequeñas y medianas, donde los equipos pueden ser reducidos y las personas asumen varias responsabilidades, este miedo se intensifica. La presión por adaptarse rápido, aprender nuevas herramientas y mantener resultados genera un desgaste emocional que no siempre se ve, pero que impacta directamente en la productividad y en el clima laboral.
Aquí ocurre algo clave que muchos líderes no siempre tienen en cuenta: si el líder no habla, la gente imagina.
Y lo que nos imaginamos suele ser peor que la realidad.
Cuando no hay comunicación clara, aparecen las interpretaciones.
Cuando no hay feedback, aparece la inseguridad.
Cuando no hay conversación, aparece el ruido mental.
Por eso, aunque a veces se haga con buena intención, evitar dar feedback para “no generar ansiedad” suele provocar justo lo contrario. La falta de feedback no tranquiliza; genera más incertidumbre, más inseguridad y más tensión interna. Las personas no saben si lo están haciendo bien, qué se espera realmente de ellas o en qué deberían mejorar.
En este contexto de cambio constante, el feedback se convierte en una herramienta profundamente humana.
No es un mecanismo de control, ni una evaluación fría del rendimiento. Es una forma de acompañar a las personas en un momento de transformación.
El feedback aporta dos cosas que hoy los equipos necesitan más que nunca: claridad y seguridad.
Claridad para saber qué se espera de ellos, qué están haciendo bien y qué aspectos pueden mejorar.
Seguridad para sentir que no están solos, que no son evaluados como máquinas y que pueden aprender sin miedo a equivocarse.
Liderar en tiempos de inteligencia artificial no va de exigir más, sino de orientar mejor. Va de ayudar a las personas a entender su rol en este nuevo contexto, a ganar confianza y a desarrollar nuevas competencias sin sentirse constantemente bajo examen.
Un liderazgo basado en el feedback crea espacios donde aprender no da miedo, sino que resulta motivador. Espacios donde el error se entiende como parte del proceso de aprendizaje y no como un motivo de juicio. Esto es especialmente importante en empresas que están viviendo procesos de digitalización, automatización o reorganización interna.
Porque cuando hay miedo, las personas se bloquean y rinden menos.
Y cuando hay confianza, las personas avanzan incluso en contextos de cambio acelerado.
Ahí es donde el feedback del líder marca la diferencia. No como una conversación puntual, sino como una práctica constante, honesta y coherente. Un feedback bien dado reduce el estrés, mejora el compromiso y refuerza la sensación de pertenencia al equipo.
En mi trabajo como consultor y formador en liderazgo, acompañando a empresas en Galicia y en otras zonas de España, veo cómo el feedback bien utilizado transforma equipos. No hace falta ser perfecto, pero sí estar presente, comunicar con claridad y escuchar de verdad.
Si quieres aprender a liderar personas en esta nueva era de cambios constantes, con humanidad, claridad y confianza, te acompaño.
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